Polineuropatía desmielinizante
inflamatoria crónica (CIDP): revelar la carga invisible
La versión original de esta infografía fue publicada en inglés por European Medical Journal (EMJ) y puede consultarse aquí. EMJ no participó en la traducción y/o reproducción de esta infografía y no asume ninguna responsabilidad por posibles errores u omisiones en el contenido que se presenta a continuación.
INTRODUCCIÓN
La CIDP es una enfermedad neuromuscular inmunomediada poco frecuente, y a menudo progresiva, del sistema nervioso periférico.1
Como neuropatía desmielinizante inflamatoria adquirida, puede provocar debilidad tanto distal como proximal, junto con déficits sensitivos.1 La afección suele causar alteraciones motoras y sensitivas en las extremidades superiores e inferiores.2

La incidencia de la CIDP es aproximadamente dos veces mayor en hombres que en mujeres.1
El inicio puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente entre los 40 y 60 años.1 La incidencia y la prevalencia aumentan con la edad.3

Figura creada en
BioRender.com,
adaptada de
Querol et al.4
CARGA DE MORBILIDAD Y TRATAMIENTOS
Síntomas
Aunque no siempre sea evidente, muchos pacientes con CIDP continúan sufriendo síntomas debilitantes que, con frecuencia, requieren tratamientos que implican una carga significativa.2,3,6
Los síntomas de la CIDP empeoran en 8 semanas o más, y su curso puede ser progresivo, recidivante/remitente o monofásico.7
Carga de la CIDP
y sus tratamientos
La CIDP puede afectar significativamente a la calidad de vida. Incluso estando en tratamiento, un 88% de los pacientes de un registro neerlandés refirieron síntomas de CIDP y secuelas, como dolor (52%) y fatiga (77%).14
Los pacientes con CIDP:
- Tienen 3 veces más probabilidades de ser hospitalizados.
- Tienen 2 veces más probabilidades de acudir a urgencias.
- Han demostrado tener unos costes médicos 7,5 veces más elevados.15
Un estudio reveló que un 44% de los pacientes había tenido que dejar de trabajar debido a sus síntomas; y los pacientes expresaron su preocupación por la progresión de la enfermedad, la dependencia de otras personas y las dificultades económicas asociadas.11

La IgIV, los corticosteroides y el recambio plasmático se consideran terapias de primera línea para la CIDP. Aunque estos tratamientos pueden ser eficaces, a menudo no consiguen la remisión completa.13,15
Existe una necesidad no satisfecha de mejorar los resultados a largo plazo en la CIDP, y una administración del tratamiento más conveniente que permita a los pacientes mantener una buena calidad de vida durante el máximo tiempo posible.14,16

CONCLUSIÓN
La naturaleza crónica de la CIDP sigue suponiendo dificultades considerables, dado que los tratamientos actuales no logran detener la progresión de la enfermedad. Esto pone de manifiesto la necesidad constante de ofrecer terapias dirigidas que además se alineen con las necesidades y las prioridades de los pacientes.16



